Jardín de Ruinas

Jardín de Ruinas, un lugar nebuloso entre la dura realidad y el ominoso deseo...

 

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02/04/2004

Despedida y cierre

JARDÍN DE RUINAS

SENTIDOR Y AMANUENSE

H

CÓMPLICES Y AMANTES (A SU PESAR)

Amelia

Sophie

TÉSTIGOS DE CARGO

Aria Negra

Jelenna

O

Smyrna

INFRAESTRUCTURA

Blogia

THE SOUNDTRACK OF YOUR LIFE

A Perfect Circle · Chet Baker · Scorpions · The Gathering · Tool
Deep Purple · Nick Cave · Jerry Cantrell · y muchos más...



OTRAS CABEZAS LLENAS DE SPLEEN

Baudelaire · Borges · Luis Alberto de Cuenca · Vicente Gallego · Poe
José María Álvarez · Kavafis · Stevenson · Brines · Martínez Mesanza
y Wong Kar-Wai

AGRADECIMIENTOS

A todos los que habéis pasado por aquí y os ha gustado este blog. Sabed que he intentado poner lo mejor de mí de estos últimos seis meses. Volveré, de eso estoy seguro, pero no sé cuando. Cuando lo haga, os avisaré por mail. Hasta entonces, gracias.

2003/2004 - Todos los derechos reservados. Cualquier parecido con la realidad es intencionado. Comentarios a correuabandonat arroba hotmail punto com.



FINIS

02/04/2004 21:12 Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

La mirada del otro - El posdata de Amelia

¿Por qué desde que viniste he estado así? Porque era un juego virtual, tu allá y yo acá, y el messenger de por medio. Porque muchas noches nos acostábamos con la sensación de haber hecho el amor con las palabras, de haber estado muy juntos. Porque yo he sentido que se paraba el tiempo con nuestras conversaciones, o por teléfono cuando empezamos a hablar, cuando le pudimos poner una voz a H y a Amelia.

H y Amelia se transformaron en L y J con el paso de los meses. Y empezaron a sentir algo por dentro, quizás porque se necesitaban el uno al otro en esos momentos, porque se lo pasaban genial mientras chateaban, o porque alguna vez lloraron. L y J empezaron a compartir muchas cosas, a pesar de tener pareja cada uno.

Era fácil detrás de la pantalla, cada uno escudado en sus murallas. Para J era pensar que era inofensivo, que nunca pasaría nada.

Las murallas eran de arena. Y el viento de la ciudad sopló y sopló... y las derribó.

Y se materializaron. Eran dos personas. Eran gestos, eran miradas, era sentir vértigo cuando caminabas junto a él, o cuando te agarraba la mano o se acercaba demasiado y te llegaba a intimidar. O cuando os besasteis por primera vez, en la calle Tutor, casi al lado del Goldfield. Cuando hacía tanto que no sentías nada semejante.
Cuando tu alma se enredó entre su magia.
Y cuando te leía...
Y cuando le mirabas...

Nunca te lo he dicho, pero te quiero. Mientras lo voy escribiendo se me hace un nudo en el estómago y el corazón empieza a acelerarse un poquito. Supongo que si quiero a alguien como amigo no me pasa esto.
02/04/2004 20:46 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

31/03/2004

And in the end...

ÉSTE

ES

EL FINAL

DE ESTE BLOG

Ha llegado usted al final de este blog. Gracias por leerme. Quizá algún día volveré.
Gracias a las (y los) que me habéis leído y escrito. Os llevaré en mi memoria.
31/03/2004 21:34 Enlace permanente. Hay 8 comentarios.

Transilvanian Regurgitations

Devorahombres, devorahombres... Más te valdría haberme devorado que no mascarme y escupirme como has hecho... Al menos hubiese valido la pena.

No tengo saldo. No coges mis llamadas del fijo. No contestas los emails. Me estoy hundiendo. Y a ti te gusta verlo. ¿Verdad?
31/03/2004 16:40 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

27/03/2004

Anger rising

Voy a acabar odiándoos a ambas, porque sabéis jugar muy bien con la mejor arma que tenéis las mujeres para castigar a los hombres: el silencio, la indiferencia.
27/03/2004 19:02 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

26/03/2004

Línea ocupada. Inténtelo más tarde.

Aquella amiga de Amelia me decía que no sólo había dos chicas en el mundo, pero para mí en ese momento no era así. Por muy corriente que fuera Amelia, sentía que ella era la única en ese momento y nada más podía importarme. Excepto quizá una cosa. El amargo recuerdo de siete años de sueños rotos en el espacio en blanco de un contestador telefónico.
26/03/2004 09:38 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

25/03/2004

Cosas que hacer en Palma cuando estás muerto - Aristóteles tenía razón.

En la conferencia sobre la política de Aristóteles, una pareja sentada a mi derecha. Él, un tipo corriente -quizá con la risa demasiado fácil-; ella, con esa belleza usual de las chicas morenas del mediterráneo. Mientras el conferenciante nos habla de la eudemonia, de la buena vida, y de que el hombre es un animal de ciudad, veo de reojo cómo la pareja se da la mano, ella le acaricia el brazo, juega con sus dedos, le estrecha con los suyos. Y por dentro me corroe la envidia de un tacto así, me desintegra como si fuera ácido por mis venas.
El hombre necesita de los demás para vivir, de la compañía, el diálogo; así, dice, se crean progresivamente la familia, la tribu y la metrópoli. Aristóteles tenía razón, maldita sea.
25/03/2004 00:32 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

19/03/2004

Poe, Pandora y Movistar.

Cerca de las ocho, me despierta un extraño pitido del móvil. Se le acaba la batería, hay un nuevo mensaje. "Felicidades, y ojalá que nuestros caminos vuelvan a encontrarse".

Es muy duro iniciar un día con esa frase a modo de despedida.

La he llamado repetidamente, pero no contesta quiere coger el teléfono.

Más tarde, en la facultad, he estado hablando con Berenice. Berenice es una chica estupenda, inteligente, y que, además, su excelente dote para la poesía en inglés va concederle el editar un libro dentro de poco. Ha pasado el tiempo, pero digo la verdad si afirmo que me hechizó hace ahora un par de años cuando la vi recitar "The Raven". Con ese acento materno sajón, esos rizos, esa delgadez, esa voz... Poe regurgitaba de gusto en su tumba.
Lástima que tenga novio.

Total, para el éxito que tengo. Nunca debería haber abierto la caja de Pandora. Lo voy a pagar muy caro.
19/03/2004 18:23 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

17/03/2004

Could we start again, please?

I've been living to see you.
Dying to see you, but it shouldn't be like this.
This was unexpected,
What do I do now?
Could we start again please?
Could we start again?
I've been very hopeful, so far.
Now for the first time,
I think we're going wrong.
Hurry up and tell me,
This is just a dream.
Oh could we start again please?
Could we start again?
17/03/2004 23:33 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

15/03/2004

Cuando el amor salta por los aires

No bastaba la tragedia que todos conocemos para subirme al calvario, sino que Sophie se prestaba voluntaria poco después para clavarme en la cruz que se me asignó en el Gólgota.
A mi derecha, el buen ladrón me grita "llévame a mí también contigo", y le respondo "estúpido, allí donde voy no puedes seguirme"; el ladrón de la izquierda, entre atroces espasmos, me acusa: "te lo mereces, condenado bastardo". Y desde la cruz oteo el horizonte de tinieblas que me espera.
Entonces aparece María Magdalena, lleva un palo con una esponja en vinagre, pero cuando ésta llega a mí, ya no es esponja sino lanza, una lanza romana que me atraviesa el pecho y me provoca un estertor sanguinolento.
Fallezco antes de la una de la madrugada. Al expirar, clamo un sms al cielo de antenas: "Acabamos de romper". Y lanzo mi último aliento.
Esta vez muero por mis propios pecados.
15/03/2004 09:23 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

10/03/2004

Poe decía "la poesía tiene que convulsionar los sentidos o no será"

Nada de tochos de diez páginas de la misma poesía. Menudo rollo. La poesía ha de estremecernos, ha de cambiarnos por dentro, o no será poesía.

Las mujeres -o el amor- también son así. Sólo que, por fortuna o por desgracia, una mujer no es tan fácil de olvidar como un poema.

Poe vivió obsesionado con su amada Virgina; creo recordar que él era mucho mayor, pero aquí mis recuerdos se difuminan y lo confunden con Antonio Machado y su mujercita. Además de ser el romántico más genial, Poe fue un depresivo y un alcohólico. Baudelaire, genufílico (tenía una especie de fetichismo por las rodillas de las mujeres), putero, simbolista, y otro gran aficionado a las drogas blandas. "Los paraísos artificiales" se llamaron así por una floristería de flores de papel que había en París.

Ah, Baudelaire, mon semblabe (bueno, en ciertas cosas, claro)...

¿Sabéis una cosa, chicas? ¿Malaa, O, NiñaTriste, Amelia bis, Sophie, Amelia, etc? De una vida anodina quise pasar a una vida literaria, hacer de mi vida literatura y así hacer literatura de mi vida (no es lo mismo), pero no somos muñequitos como los de Víctor Hugo, no nos destrozan contra una pared o nos caemos de un campanario (siento destriparos el final si no habéis leído Notre Dame de París). La vida no es así. Aquí todo tiene un precio. Pero, con todo, no me arrepiento de nada. No sé cómo será el próximo capítulo de mi vida, si será con una o con otra (o con nadie --pero, a propósito... ¿qué maldita convención judaica seguimos para que tenga precisamente que elegir entre una y otra?--), si será en la metrópoli o en esta ciudad de mierda que amo. Pero no me arrepiento de nada, y más que ser un funcionario gris, hubiera odiado que mi vida se convirtiera en un pozo como las mediocres vidas de la gente que me rodea: un trabajo, un amor, una vida. Y fin.
No, no puede ser. Pecaré de ingenuo seguramente, todas vosotras diréis "esto no es nuevo, tendrías que haberte dado cuenta hace años"; pues sí, tenéis razón. Y ahora que se acerca mi cumpleaños (este maldito viernes cumplo xx años) lo entiendo mejor.

Si A estuviera dispuesta a hacerlo, sería capaz.
No te escondas detrás de la carpeta, que te veo. Y tienes que escuchar lo que voy a decirte.

Te quiero.
10/03/2004 23:02 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

07/03/2004

Lost in isolation (más tarde) - "Creo que me has conocido en un momento difícil de mi vida"

[Este post está escrito con mucho mal humor. No está en la tónica habitual de este blog. Sólo quiero desahogarme. Gritar. Que mis tímpanos exploten por el atroz volumen de la música desgarrando el aire. Si fumara, ahora fumaría. Si bebiera, me emborracharía. Pero sólo soy un estúpido cretino que tiene lejos a las chicas que ama, un imbécil que cree que tiene a dos chicas y no tienen ni tan sólo a una. Maldita sea, cómo odio este mundo.]

Tres días en la cama, agonizando por una estúpida faringitis, solo, débil, sin fuerzas, nadie llama, nadie viene, nadie escribe, nadie pregunta, nadie responde.
La primera noche es sin duda la peor. Al principio, la fiebre va aumentando, y cuando se estabiliza, se pasa de tener frío, un frío mortal, a sentir que las capas de ropa sobran. Y en medio de ese delirio contínuo de seis horas (con interrupción para refrescarme el rostro con la poca agua que queda en el vaso), me levanto con un pensamiento genial, y lo anoto en la agenda negra, ésa que ella vio, que ella escribió. Ésa (la adoro... ya he sobrepasado la página donde ella dejó su huella, y he respetado las páginas cercanas como si fueran el bosque sagrado de Diana). Lo escribo: "El acto más sublime que un hombre puede hacer es bajarle las bragas a una mujer". En medio de tanta locura, una frase cuerda.
La enfermedad va remitiendo, pero no así la pesadez, el spleen y la autodestrucción. No debería haber visto entonces "El club de la lucha". La imagen, esa imagen, de Marla-Helena Bonham Carter (qué preciosa, qué enfermiza belleza) expulsando poco a poco el humo por su boca, como si fuera un ectoplasma en esas fotos de principio de siglo, esa imagen llena de belleza negra, me subyuga. No debería haberla visto. Tyler tiene el mismo problema, sólo que la dualidad está en su cabeza.
Día siguiente. Estoy solo. Mis amigos o están enfermos, o trabajan, o tienen que cuidar a sus hermanas, o tienen obras en casa, o todo a la vez. Ellas no están. No contestan, o duermen, o están con alguien, a quién demonios le importa, lo importante es que no puedo hablar con ellas, ni con nadie. Y en este estado apenas puedo moverme de casa. Me siento como un maldito fantasma en una galería de manicomio abandonado.
¿Verdad que si me abriera las venas no os daríais cuenta de nada hasta que estuviera bien muerto y enterrado? Por supuesto, estas malditas líneas no le importan una mierda a nadie, y menos a ellas. Sophie nunca ha leído mi blog. O quizá una o dos veces. De acuerdo, no tiene tiempo, es verdad. No hablo de este blog, claro. De otro, más importante. Pero hay algo de mi vida ahí que comparto, y todo eso se lo ha perdido. Y después dice que apenas hablo por teléfono. Amelia pasa de puntillas por aquí, pero no dice nada. ¿Cuándo leerás esto, Amelia, querida -mi Amelia, no la del blog homónimo-? ¿Miércoles, Jueves quizá? Para entonces le podrían haber hecho tres veces la autopsia a mi cadáver. [Cadaver: caro data vermibus, carne entregada a los gusanos]
¿Qué espero con toda esta sarta de estupideces? Ni yo mismo lo sé, quizá que la habitación arda conmigo dentro, con Metallica sonando de fondo.
Amelia, querida, entiendo que no puedas venir. Lo que no entiendo es cómo voy a volver a ser feliz EN ESTA PUTA VIDA.
07/03/2004 23:17 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Lost in isolation

1los192.jpgY aquí le tenemos... ¡H, bienvenido a ÉSTA ES SU VIDA!

Dios, cómo odio este mundo.
07/03/2004 20:52 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

05/03/2004

Llamar o no llamar

Me gustaría hablar tanto con ella, pero siento algo extraño. Soy tan imbécil que pienso que, si sigo hablando con Amelia, las cosas se van a ir desgastando poco a poco hasta que no tengamos nada que decirnos; y si no la llamo, que todo seguirá como antes, como si pudiera poner nuestra relación en un congelador y dejarla allí para sacarla cuando sea el momento.
Y creo que es exactamente lo contrario de lo que debería hacer.
O no.
Mierda, ya no lo sé.
05/03/2004 11:25 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

03/03/2004

Aplíquese en todos los supuestos

Las mariposas en el estómago que sentía cuando la veía a ella eran también la bilis que se agitaba en su interior cuando pensaba en él.
03/03/2004 10:38 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

27/02/2004

Here in my room

Llevo una semana en silencio. En la calle sólo se oye el vacío del viento, la música no suena a nada, los dedos se deslizan mudos por el teclado. Los timbres callan. Poco a poco, como una imagen fija que se va alejando paulatinamente, como la roca lamida por el mar templado que se va erosionando camino a la nada, me voy deshaciendo en tu memoria. El olvido trepa por tu retina y se hace una madriguera en tu recuerdo de mí. Es un proceso lento, contagioso, indoloro y sordo. Y yo ya llevo una semana incubando las larvas de ese silencio.
27/02/2004 01:26 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

23/02/2004

She passed by my window...

She passed by my window
Her eyes were all aglow
And bent to pick her glove she'd dropped
From the bright and brittle snow

Nature had spoken it in the Spring
With apple, plum and brand new pear
Have you time for my company?
No, I said, I have none to spare...
23/02/2004 10:24 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

19/02/2004

Juicio en el jardín de ruinas

Siempre he sentido más afinidad con las mujeres. Ahorraré detalles. Es algo que se me escapa: quizá por que soy más sensible (la sensibilidad de un piscis algo ingenuo, de un amante del arte) o más paciente, o más escuchador que la mayoría. Supongo que por eso he tenido buanas amistades en el otro sexo: compañeras, camaradas, confidentes...

Por esa afinidad es por la que pedí el Conclave de Venus. Y me fue concedido.

El día acordado me llevaron a ciegas a un jardín. Me sentaron en el césped, al lado de una columna rota. Me quitaron la venda y entonces las vi. Seis mujeres me rodeaban en círculo, sentadas en la hierba, cada una vestida de un color diferente. Apenas me había quitado la venda, una voz a mi derecha me habló.
-H, nos hemos idealizado el uno al otro. Esto no va a ir a ninguna parte.
-Amelia, no digas eso. ¿Y lo que pasamos juntos?

A su derecha, vestida de color azafrán, contestó enérgicamente otra chica:
-Estás cegado, amor. Amelia es sólo un capricho pasajero.
-¿Cómo lo sabes, Smyrna?
-No seas inocente, amor. Te has deslumbrado.

Sentada, mirando distraídamente, O no decía nada.
-¿Tienes algo que aconsejarme, O?
-No lo sé. En parte te entiendo, especialmente en tu situación, pero no puedes hacerle eso a Sophie...

Jelenna se apartó el flequillo y por un momento el sol iluminó su vestido violeta.
-Ya no tienes nada que hacer con Sophie, H. Si ha pasado lo que ha pasado, es que lo vuestro está muerto.
-Pero Jelenna, yo aún la quiero. Pero... pero...

Sophie, que estaba exactamente detrás de mí, tenía las manos recogidas en su exquisito vestido azul.
-Quizá haya cosas que nos estemos perdiendo. Pero hay otras que, por ahora, aún no puedo aceptar.

Ante ella no podía responder. Sólo quedaba una. Aria Negra permanecía callada detrás de su velo. Con una de sus manos enlutadas se lo apartó, me señaló y exclamó:
-¡Decídete, imbécil! ¡Esto ha de acabar!

-Todas tenéis razón.

-Y sin embargo -dijo Smyrna-, el Conclave no puede emitir un fallo unánime. Lo siento, H. Es cosa tuya.
-Pero os convoque para que me ayudárais.
-No podemos ser más precisas. Necesitas más tiempo, decisión. O una apelación.

Las seis mujeres se levantaron al unísono, y, después de mirarme, se alejaron en direcciones opuestas. No recuerdo nada más.
19/02/2004 12:23 Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

12/02/2004

(This space is intentionally left blank)

El problema de ser el objeto de deseo de alguien es que ese alguien acaba por cansarse de ese objeto.

Eso es lo que a la larga ocurrirá, Amelia. Sabes que se te pasará, y que volveré a encharcarme en el pantano donde nací. Sabes que soy sólo una parada en el camino, pero el metro sigue adelante, y aún quedan muchas más hasta el final de trayecto.

No. Espera. Mejor de otra manera (sigue en el post de abajo).
12/02/2004 11:09 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

A dame to kill for (resumen de estos seis meses)

Había aparecido en mi vida tanteándome. Me contó su historia. Asistí en diferido a sus enamoramientos, traiciones y rupturas. Sin darnos cuenta, nos hicimos confesores el uno del otro.

Intenté dejarla fuera, pero en verano las olas más fuertes no estaban en el agua, sino dentro de mi cabeza, sacudiéndome y haciéndome zozobrar.
El tiempo pasó y la situación varió poco: ella era mi femme fatale, mi belle dame sans merci.

Nos encontramois en la gran ciudad de nuevo y sólo el azar impidió que el invierno se hiciera verano. De la ciudad, a mi vuelta a esta charca ponzoñosa, sólo me llevé la luz de sus ojos para iluminar la arcilla con la que modelo fantasmas en la soledad de cada noche.

Pero pronto el fuego se apagará y tan sólo quedarán las brasas del recuerdo, tibias para siempre. Ella seguirá cercenando cabezas como un niño apaga las velas de una tarta: de un suspiro, sin remordimientos.

Ha acabado con mi vida.
Ha acabado con mi obra.

Belle dame sans merci, sé que me lo merezco por acercarme a ti. Sólo me arrepiento de no haberte besado tan profundamente que sintieras el sabor de mis besos durante años enteros.
12/02/2004 12:26 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

10/02/2004

El largo camino de vuelta al infierno

Cada vez que el monitor parpadea, cada vez que el televisor se distorsiona, voy corriendo a consultar la pantalla del móvil, esperando ver la imagen del sobre iluminada.

(El veneno que transmiten estas ondas será el precio más bajo que haya de pagar por ti. Lo juro)

Pero cada vez que acudo a él, el móvil sigue imperturbable, pétreo. Malditas interferencias.
10/02/2004 01:12 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

07/02/2004

La poesía acabó conmigo

Estaba en el supermercado cuando de repente tuve una revelación: ¿No estaría haciendo un uso inmoral de la poesía? Es decir, igual que aquel Lobsang Rampa decía que no había que usar las habilidades adivinatorias para el propio beneficio, ¿no estaría yo abusando del Arte, del Verbo, para conseguir aquello que quería? ¿Me castigarían las nueve musas con nueva calamidades sobre mi cabeza?
Lo cierto es que horas después, llegó un mensaje de Amelia. Le había enviado un poema mío al móvil dos días atrás, y al parecer su pareja FY lo interceptó. Amelia me regañaba severamente por esa travesura fatal. Yo la imaginaba airada y con el ceño fruncido. Le pedí disculpas y le prometí ser más cauto en el futuro, pero el daño ya estaba hecho. Estampado en el muro de la confusión, me sumergía más en el letargo que supone vivir en este paraje asqueroso y recóndito. No podía hacer nada más, no puedo hacer nada. Me encuentro amordazado por doscientas leguas de mar y cuando tengo algún momento de respiro nunca sé si es el adecuado.

Fue entonces cuando relacioné ambos hechos: mi conciencia de culpa como poeta y el desastre con Amelia. ¿Casualidad? ¿Fatum? Espero sinceramente que no caigan las ocho maldiciones restantes...
07/02/2004 17:57 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

06/02/2004

From her to eternity

A Sophie le excita leer la Ilíada. Supongo que es por sus raíces griegas maternas, o quizá por el recio verso de Homero, por las toscas formas hombrívolas que en la obra aparecen. A Sophie le ponen los hombres que han visto mundo (ahora entiendo el atractivo que supone Omar, el marido de una amiga común). Supongo que Sophie leerá con la misma delectación la Odisea.

¿Y a ti, Amelia? ¿Qué te excita? Sé de tu cuello virgen de mí, de tu territorio sagrado que venero como si fuera una vestal, y en el que prometo adentrarme como el protagonista de El corazón de las tinieblas. Sé de las fresas, y el champán, y sé cómo te gustan mis poemas... Aaah... la incertidumbre es una de las cosas que más nos gustan de ser amantes, ¿verdad?
06/02/2004 20:12 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

03/02/2004

"¿Cómo vivir siempre pensando en quien quizá no ha de volver?" (Kavafis) - 4ª y última parte

Finalmente, el amanecer, después de horas interminables de una confesión que sólo podía hacerle a ella, nos sorprendió a ambos agarrados a una taza de café y a la débil esperanza de que contar lo que sentía me ayudaría a poder resolver mis dudas.
-Quedaba pendiente una comida con Amelia.
-Y unas horas que se dilatarán para siempre en mi memoria...

Malgasté las horas que quedaron entre el desayuno y la comida. Volví al hotel a pie, dando una vuelta por la enorme urbe, que, con el paso de los días, se me iba haciendo menos extraña. La posibilidad de vivir en ella no se me hacía tan extraña, después de todo. No recuerdo qué hice en esas horas; seguramente apuntar algunas notas en mi cuadernos, leer algunos poemas de Nicanor Parra. En ese momento estaba completamente de acuerdo en sus versos:
"¡Está bien que me pase por imbécil!
La poesía se ha portado bien,
yo me he portado horriblemente mal.
La poesía terminó conmigo.
"

Llegó la hora acordada, y un sms: "Estoy en la boca del metro. Ven antes de que me arrepienta", con ese sabor agridulce de la clandestinidad que tanto hace hervir mi sangre. Nos encontramos y recalamos en un restaurante cercano. Pedimos una ensalada que resultó ser gigantesca. Ella estaba radiante. Le dediqué el cuadernito que le había entregado en nuestra primera cita. Ella, a cambio, con una exquisita y temblorosa letra, me obsequió con una nota en mi cuaderno. Hablamos, hablamos, hablamos. Sólo recuerdo de aquellos momentos sus delicadas manos y sus ojos de bronce.
Al terminar, dimos una vuelta y nos paramos en la Plaza de la Despedida. Nos sentamos en un banco y nos abrazamos. Volví a sentir el calor de sus labios, el aroma de su pelo. Quien nos hubiera visto, hubiese dicho que llevábamos mucho tiempo juntos. Seguimos murmurándonos el uno al otro, pensando qué iba a ser ahora de nosotros.
Después de un rato, fuimos a tomar un té a una cafetería cercana. La pena por nuestra despedida se iba agrandando como un abismo a mis pies: la certeza de que no iba a poder verla en mucho tiempo me paralizaba.
Inevitablemente, surgió el tema del sexo. Era demasiado duro aventurarse a una respuesta cierta, así que lo echamos a suertes. Con una peseta antigua lo decidimos: cara, venía al hotel (¿acaso no era morboso que los de recepción me vieran subir con dos chicas diferentes? ¿qué iba a sentir al acostarme en la misma cama donde había dormido Sophie?); cruz, lo dejábamos allí. La fortuna sonríe a los audaces, dicen. En ese momento la fortuna no debió de sentirme demasiado audaz.
Cuando ella estaba en el baño, llamó Sophie. Ya terminaba sus clases; se habían hecho ya las cinco. Teníamos que separarnos. Le leí algún poema en voz baja y permanecimos abrazados y con la mirada perdida.
Volvimos a la Plaza de la Despedida. Y allí, después de besarla por última vez, acordamos no decirnos adiós, sino hasta luego.

Cuando nos separamos, ella no volvió la vista atrás.
03/02/2004 13:56 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

29/01/2004

"La diferencia de la infidelidad en los dos sexos es tan real que una mujer apasionada puede perdonar una infidelidad, cosa imposible para un hombre." (Stendhal) - 3ª parte

Smyrna me escuchaba atenta tras el humo del tabaco. La noche nos había engullido hacía horas y yo seguía con mi relato.
-¿La volviste a ver al día siguiente?
-Sí. Y de qué manera.

Esa mañana Sophie y yo nos levantamos pronto. Ella tenía que acudir a sus clases y yo había quedado con Amelia para tomar un café por la mañana. La promesa de entregarle algo que me había quedado pendiente logró convencerla para que quedáramos una vez más.
Los nervios hicieron que tomara el sentido inverso del metro para ir a su encuentro. Afortundamente, aun así llegué pronto y enseguida reconocí el lugar donde me había citado. Cuando bajó las escaleras del edificio y yo lancé el cigarrillo que tenía entre los dedos para cruzar la calle e ir tras ella, me sentí en una película francesa de posguerra: el frío de la mañana, la ciudad extraña, la soledad inusual de las calles, nuestro encuentro clandestino... Fuimos a un café cercano, acogedor. Allí me contó cómo le había ido con FY. No recuerdo si en esa ocasión la besé: sí sé que le comenté una letra de una canción popular de mi tierra, que -como todo lo tradicional- sabiamente dice "no estéis celoso/de una fruta que no se gasta/no importa que otro la pruebe/mientras quede para vos", y que le mostré el cuaderno donde habían nacido todas mis traiciones literarias.
Apenas tuvimos media hora de encuentro. Acordamos comer juntos. Yo no vería a Sophie hasta las cinco, así que aún había tiempo. Nos despedimos fugazmente en las mismas escaleras de antes, con la promesa de vernos en unas horas.

(continuará...)
29/01/2004 10:17 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

27/01/2004

"Ut lateat virtus proximitate mali" -El bien se esconde en las proximidades del mal- (Ovidio) - 2ª parte

-No la conseguiste, pues.
-No exactamente. -El atardecer se dibujaba sobre las cortinas echadas de las ventanas de la casa de Smyrna. Ella me miraba atentamente, como si el valor de sus palabras siguiera en juego en mi relato. Proseguí.

Tuve mucho tiempo para pensar al día siguiente. Me costó levantarme y ponerme en marcha. Salí del hotel y fui a pasear, a vagar frente a las tiendas del centro, buscando en vano un abrigo blanco como el de Amelia. En una ciudad tan grande, encontrarla por azar hubiera sido cosa de locos (algo así como que me cayera una maceta en la cabeza, o me encontrara un billete de veinte euros en el suelo), pero aún así seguía oteando a la multitud en un estúpido intento de reconocerla.
Al principio creí que eran imaginaciones mías, que no podía ser que estuviera sintiendo su olor en la ropa, ebria de tabaco y contaminación desde la noche. Pero cuando abrí el armario, su recuerdo volvió a mí, y me extrañó. Y cuando llegó Sophie, ella también olía así. Y entonces, hablando con ella, comprendí que no eras tú, era la CIUDAD. La ciudad transmitía ese olor dulzón, agradable, tranquilizante, que yo había tenido la ventura de asociar contigo antes que a cualquier otra cosa.
Compré comida y almorzé en el hotel, delante de la televisión. Más tarde -bastante más tarde- llegó Sophie, de muy buen humor, cargada con sus cosas. Nos dimos un largo y relajante baño. Aunque el hotel no fuera nada del otro mundo, la bañera era amplia y podíamos caber cómodamente. Más de una hora estuvimos dentro del agua, viendo crecer el vaho en la habitación, emborronándose los cristales. Fue muy relajante. Lo necesitaba, porque la ansiedad me había asaltado -y de qué manera- esa mañana, y aquello consiguió calmarme.
No recuerdo bien esa noche. Sé que estuve entre sus brazos, pero mi confusión no hizo sino aumentar. Pero lo más grave grande estaba aún por llegar.

(continuará...)
27/01/2004 00:03 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

25/01/2004

"Quien engaña es más justo porque hace lo que prometió" (Plutarco) - 1ª parte

-Smyrna...
-Hola, H. ¿Qué tal fue?
-Es divertido que un oráculo me pregunte eso.
-Y sin embargo, te lo pregunto.
-¿Sabes, Smyrna? Leí una vez que el Oráculo de Delfos era en realidad una emanación de azufre subterráneo que hacía entrar en trance a la pitonisa.
-Es que lo que importa no es el cómo sino el quién.
-Ah...
-Cuéntame...

El miércoles llegué a la gran ciudad. El metro, siempre atestado de personas grises, me llevó a mi destino. Estaba molesto con Amelia. Había estado dándome largas toda la semana y había acabado enfadándome. Me dijo que nos veíamos en otro sitio del que en principio acordamos. Intenté forzar las tornas y atraerla a mí. Funcionó.
Y allí estaba yo, delante de la boca del metro, esperando que emergiera de él como la Venus de Bouguerau (más bien la de Botticelli, por el color de su pelo). Ella me vio antes a mí, pero estuvo dando vueltas sin atreverse a venir. Al final nos acercamos.
Su ternura y su timidez. Eso quizá es lo que la delata a primera vista. Al principio, para mi sorpresa, no se atrevía a mirarme a los ojos. Con las horas, fue relajándose y adquiriendo confianza. Dimos vueltas hasta entrar en una cafetería. Tomamos algo, ella se tapaba la cara por el rubor. A su pregunta de qué llevaba en el abrigo, le tendí lo que le había venido a traer. Lo vio, se imaginó el contenido.
Estuvimos dando vueltas en el frío de la ciudad hasta dar con un local donde cenar. Pedimos lo que le apeteció, una ensalada extravagante, y entonces, a media cena, apareció ÉL. Su pareja, FY.
Me sorprendió lo natural que ella reaccionó, como si tal cosa (desde luego, mejor que el camarero que nos servía cuando lo vio entrar). Yo mismo dudé de quién era él hasta que nos presentó.
Cuando él se fue, volví a sentarme a su lado. Le dije que por su culpa llevaba una semana horrible: pensando demasiado, volviéndome loco por sus evasivas, sus desencuentros. Luego releímos los poemas. Y sus manos, sus dedos, su pelo rojo, su mirada, su nariz peculiar... Se lo dije. Dije en voz bajísima su nombre, y ella lo oyó... y temblando (¡dios, qué emoción!), preguntó "¿qué?". Y entonces... Le dije: "Dame un beso". "Después del café", contestó.
Hablamos, y poco a poco me entresacó algún post de este blog cuyo contenido le hizo vidriar los ojos. Salimos de ahí y en vano buscamos otro bar donde terminar la cena. Sabía que no vendría a mi cama. Era tarde y FY sabía que habíamos cenado juntos.
Seguimos dando vueltas de la mano, el vaho de nuestros alientos hablaba por nosotros. E,irónicamente, la taberna del cisne vio como nos acercábamos y nos besábamos. Me acerqué a ella inocentemente, pero ella fue era es todo fuego. Sentí su lengua, el regusto a tabaco, y en ese momento, el mundo dejó de existir para mí.
Enseguida llegaron los remordimientos, pero antes hubo tiempo de besarla de nuevo. Estábamos desconcertados, y en mí latía el convencimiento de que todo había valido la pena: las mentiras, el dinero, el reírme en la cara de FY, todo. Todo.
Esa noche dormí solo. Ni Amelia ni Sophie. Es más, dormí muy poco. Pero había valido la pena...

(continuará...)
25/01/2004 19:05 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

20/01/2004

Hacia el destino

Acudí a mi cita con el destino esa tarde. En el vuelo, las nubes me certificaban la incomodidad de no saber con cuál de las dos iba a dormir esa noche.

[En unos días, el desenlace...]
20/01/2004 18:51 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

17/01/2004

We keep driving to the night. It´s a late goodbye.

Mientras iba conduciendo -el cielo estaba claro como si pasáramos cerca del mar- tuve mucho tiempo para pensar en aquella situación. Durante los kilómetros que me separaban de mi destino como chófer, sus voces se repetían dentro de mi cabeza como distorsiones de una radio mal sintonizada. Amelia decía: "este año he sido una devorahombres". Smyrna: "claro, amor; es que estás cegado completamente...". Amelia: "puedo quedar para cenar, pero dormir es otra cosa.". Smyrna: "la más puta de todas las señoras me viene con esas, bah..."... Sus palabras se iban tatuando en el asfalto de la carretera solitaria. Durante el viaje, mis pensamientos fueron los que dieron vueltas y más vueltas en las glorietas que a nuestro paso atravesamos.
17/01/2004 23:31 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

16/01/2004

Aire de Smyrna

Era ya muy tarde, pero necesitaba consejo. Los mensajes de Amelia me daban largas y sólo conseguían ponerme más nervioso. Después de tres cigarrillos llegué hasta el hogar del Oráculo de Smyrna. El habitual aroma de nuez moscada de su casa, me recibió antes que ella.
-Smyrna, estoy harto ya.- le dije, después de aceptar un trago de ese té rojo que ofrecía a las visitas más íntimas- ¿Voy a conseguir esa noche con Amelia?
Smyrna se concentró y logró beberse la extraña infusión que tenía delante. Luego, permaneció cerca de una hora con la cabeza gacha, entre las piernas, susurrando algo ininteligible y haciendo pequeñas convulsiones. Sin decirle nada, saqué otra vez el tabaco y esperé.
Finalmente, cogió un papel, lo garabateó con una estilográfica y me lo tendió:

irasnolaconseguiras

Como siempre, sus palabras eran un enigma.
1) Amelia estaba jugando conmigo. En realidad siempre ha sido cobarde. Los últimos días había estado evitando mis llamadas, surcando una semana llena de aparentes compromisos.
2) Me tenía miedo. Amelia temía la posibilidad de nuestra reunión seccreta, de lo que pudiera pasar en ese dormitorio, de despertar algún sentimiento cuando ella lo hiciera la mañana siguiente.
3)Smyrna me decía "irás, no la conseguirás". La vería y se acabó.
4)Smyrna me decía "iras no; la conseguirás". Si me calmaba, todo saldría bien.

Cuando acabo el trance de Smyrna, nos sentamos. Como ella requería, no hablamos sobre la revelación: nada de lo que surgiera de ella mientras estaba en éxtasis podía volver a repetirse. Seguimos charlando y, cuando empezó a salir el sol, me despedí de ella.
16/01/2004 13:11 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.


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