Jardín de Ruinas

Jardín de Ruinas, un lugar nebuloso entre la dura realidad y el ominoso deseo...

 

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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2003.

01/12/2003

Through a Glass Darkly

bl004008.jpgHa llovido todo el día. Todo el día. No ha dejado de caer esa gélida cortina de agua ni un momento. Para celebrar el cumpleaños de Woody Allen, he estado en la consulta de la psicóloga. Me ha dejado un libro que un poco más y llega empapado hasta el coche.

Hace diez días que llamó Amelie.

He hablado con Sofía y nos hemos enfadado por teléfono. Quizá debería decir que me he enfadado yo, y no sé por qué. Tal vez porque la ansiedad suele ponerme de mal humor; una especie de afección parecida a los cambios de humores de vuestra menstruación, no sé.

Para colmo, creo que he espantado a Malaa, con mi comentario en su bitácora.

Es casi martes y sigue lloviendo.
01/12/2003 21:00 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

04/12/2003

Maldito trasto. Acabas de destrozarme el post.

Maldito trasto. Acabas de destrozarme el post.
04/12/2003 00:06 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

The narrow streets, neverending narrows...

http://www.chiplehman.com/g/night-shadowshoot.jpgPor alguna razón siento que todo va bien. [Esta es la segunda maldita vez que escribo esto. Ya no tendrá la frescura de la primera. Precisamente hablaba de que un reventón en el servidor me dejaría sin nada: no hay copias, no hay borradores, no hay nada, sólo algunos carácteres ASCII.] Más allá del recuerdo de la lujuria de Amelia, del deseo de una vida estable con Sophie y del loco sueño de la enfermera odontológica, puedo decir que todo funciona. Por contra, mi editor rechaza mis papeles: he intentado engañarle con lo que escribí pensando en Amelia, pero él ha sido más listo, lo ha captado y ahora me lo devuelve.

Así que parece que uno no puede tenerlo todo. No sé si es mejor conformarse con la estabilidad emocional y física que con la inspiración brillante.

Por alguna razón siento que veo mi vida como en una extraña película en blanco y negro al estilo "slice of life", aburrida pero empática. Mientras, me vuelvo loco escuchando APC y TG. Me licuo en las frías noches de esta húmeda ciudad, donde el frío atrapa los pies de uno y va subiendo y congelándote poco a poco. Sin calefacción es imposible resistir más allá de las 12 delante del monitor.

Creo que lo mejor que escrito en estos últimos meses está entre estas páginas. Y es una pena, porque como repetía arriba, es una obra efímera. El fallo de hace unos momentos me lo acaba de demostrar.
04/12/2003 00:29 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

08/12/2003

La morfina y el azar

¿Es el caos un orden poco aparente? Como la ocasión en que un rayo pasó a través de las piernas de mi testarudo abuelo, que se empeñaba en seguir labrando durante una tormenta, todo es cuestión de suerte. En esta pequeña ciudad, todos acabamos por conocer ese tercer eslabón que nos une con el resto (y cada uno) de los habitantes. En la gran metrópolis tendría que ser diferente: las casualidades son como esas partidas de dados en que tres ceros seguidos te arruinan la noche.
Hace semanas, Amelia me contaba su juego lésbico. Una amiga necesitaba desprenderse de un tipo pesado que pretendía ligar con ella. Las dos amigas se dieron un lascivo beso en la boca para hacer cambiar de opinión al maromo.
Esta noche. Sophie me contaba cómo salió el sábado pasado y cómo se vio implicada en un juego exactamente igual con una compañera de facultad, casualmente también llamada Amelia. Juego que prosiguió -sin consecuencias- más tarde, en el dormitorio de esa Amelia.
Ambas, como ya comenté, viven en la misma ciudad.

Quizá lo veo desde la perspectiva del extrarradio... No sé. Curioso. Tres Venus y Martes en eclipse.
08/12/2003 21:29 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

11/12/2003

Run, desire, run... (APC)

Veo a esa joven actriz por la televisión y sé que los instintos no están tan apagados como querían hacerme creer. Desearía besar unos labios, estrechar un cuerpo, lamer una piel, succionar una lengua... Madre de Dios, esas curvas, esos pantalones ajustados, esas miradas... No puedo resistirlo.
Podríamos ser realmente fuertes, realmente dueños de nosotros y saber actuar sin rencor, sin venganza, sin querer hacer daño a nadie. Sin tener que pedir disculpas por nada; acaso doblarse, vivir dos vidas. Por qué no todo es más fácil.
En este punto volvemos al inicio: sólo que esta vez no hay messenger, no hay chica ideal, no hay flirteo; sólo un deseo ardiendo en un alma atormentada por el peso del calor de los planetas.
11/12/2003 00:14 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

12/12/2003

Fill me up again... temporarily pacify this hungering...

De ida, cuarenta y cinco minutos de cola ingrata y dos con treinta euros de certificado.

Pero de vuelta, esto:
Me acaba de llegar, me he emocionado, de flipar; te prometo que tendrás noticias mucho más asiduamente; eres un solete más grande, vamos, un encanto de chico, gracias, qué pasada.
12/12/2003 23:04 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

13/12/2003

On most surfaces

Esta tarde, en el bus, esa chica parecías tú. Sus facciones eran más duras -también ha de decirse que he idealizado las tuyas-, era más baja, pero tenía cierto aire tuyo al caminar, al mirar vacilante a su alrededor.
Sé que no te podré retener; así que te poseo a través de las chicas anónimas que se cruzan conmigo por la ciudad, a través de reflejos despistados de ti en algunas superficies.
13/12/2003 21:44 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

15/12/2003

Nombre en una agenda. Amor animi arbitrio sumitur, non ponitur.

Escribo tu dirección en una agenda, sin ningún nombre (la página donde te ubico es suficiente para saber quién eres), con la convicción de que no ha de durar mucho allí.
¿Qué sentido tiene anotar unos datos que tan sólo son pasajeros?
15/12/2003 20:58 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

20/12/2003

It's not enough. I need more. Nothing seems to satisfy.

Ella comprendió que hay cosas que no se pueden evitar, por más que se nieguen o -aun- que se busquen. Por un momento me sentí aliviado, e incluso libre, libre para poder actuar como quisiera sabiendo que seguiría teniéndola a mi lado.

Pero no es tan fácil. No puede serlo. Ella sabe muy bien -como yo a veces digo, pero no hago- que una cosa es imaginar y otra concebir algo que ha pasado realmente. ¿Cómo aceptaría Sophie que le dijera que voy a la ciudad y que quiero una noche para mí solo?

Todo son consideraciones teóricas: incluso ésta, que da por supuesto algo que es tremendamente incierto: el consentimiento de Amelia.
20/12/2003 23:28 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

23/12/2003

Weak and powerless

Suele pasar con frecuencia que nuestros deseo no son cumplidos, y permanecen ahogados como las monedas que lanzan los turistas a las fuentes para tener suerte. En el mejor de los casos, el azar -esa cuarta dimensión que cruza nuestro espacio y tiempo haciendo que la vida se salpique de pequeñas manchas de coherencia- es el que dispone que nuestros más anhelados sueños se cumplan de forma totalmente casual.
Es inútil buscar una manera mejor de que se realicen, porque esos tres elementos conspiran de forma constante contra nosotros: el momento adecuado, el lugar adecuado, la oportunidad. Es dificil que los tres se den al mismo tiempo y de forma positiva. Lo más normal es que sea el momento adecuado pero no el lugar, o viceversa, o que simplemente no se dé la oportunidad.
23/12/2003 13:49 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

24/12/2003

¿Cuál es el precio de la infidelidad?

10 euros, a 0'15 el mensaje.
24/12/2003 16:49 Enlace permanente. Hay 6 comentarios.

28/12/2003

Sin miedo ni esperanza

Amelia había vuelto a su pueblo para pasar las navidades. Su mensaje en el móvil me sorprendió esa mañana, pero sin sobresaltos, sin pitidos estridentes. Una sorpresa silenciosa.
Ese mismo día, Sophie y yo estrenábamos la bañera de la nueva planta baja de sus padres. En el pequeño baño, el vaho inundaba el aire frío. Fuera llovía. Sin sexo, pero con todo el amor que una pareja que se conoce bien puede profesarse. Como antaño, para no levantar sospechas, nos despedismos y cada uno volvió a su casa. A veces, la clandestinidad es la sal de una relación.
Por la noche, algo que sí me sorprendió fue verla conectada. Hablamos, me contó sus último escarceos sexuales, pero esta vez -afortunada, sorprendentemente- no me invadió esa sensación, de envidia lujuriosa. Me divirtió. Mucho mejor así. Y de pronto, sin concesiones, le hice mi propuesta. Aunque las posibilidades de que aceptara fueran nimias.
28/12/2003 08:52 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.


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